La irrupción de Pep Guardiola como entrenador del FC Barcelona (2008-2012) y la puesta en práctica de una filosofía de juego basada en la posesión del balón durante el mayor tiempo posible, cambió la forma de concebir el fútbol. Es cierto que con el paso de los años, la dicotomía posesión sí, posesión no, se ha diluido un tanto, aunque Guardiola ha seguido aplicando esta filosofía de juego (con algunas modificaciones), pasando por el Bayern de Munich hasta en la actualidad en el Manchester City.

En la Champions League 2016/2017, los 8 equipos de llegaron a cuartos de final: Real Madrid, Juventus, Atlético de Madrid, Mónaco, FC Barcelona, Bayer de Múnich, Borussia Dortmund y Leicester, en esa competición, tuvieron los siguientes porcentajes medios de posesión en sus partidos:

Bayer de Múnich, 63%, FC Barcelona, 62%, Borussia Dortmund, 60%, Juventus 53%, Real Madrid, 53%, Atlético de Madrid, 48%, Mónaco, 47% y en último lugar el Leicester con un 41%.

La realidad es que ninguno de los 3 primeros de la lista accedió  a semifinales. La explicación nos la da un concepto tan industrial como es la productividad.

Joaquín Roldán e Ignacio Blas, en su libro “el futbol es un juego de números”, calcularon la productividad de esos porcentajes de posesión en aspectos del juego como media de disparos a puerta por partido, saques de esquina a favor por partido, goles en contra por partido, y diferencial de goles por partido. El resultado de la productividad conjunta de estos aspectos analizados, estableció el siguiente ranking sobre los equipos mencionados:

Real Madrid, 1º, Bayer de Múnich 2º, Atlético de Madrid, 3º, Juventus, 4º, Borussia Dortmund, 5º, FC Barcelona, 6º, Mónaco, 7º y Leicester 8º.

Tres de los cuatro primeros equipos de la lista de productividad conjunta, jugaron las semifinales de la competición: Real Madrid, Atlético de Madrid y Juventus, más el Mónaco, que fue tercero en efectividad.

La final la jugaron el Real Madrid y la Juventus, dos de los tres equipos con mayor productividad conjunta, y la competición la ganó el equipo con mayor productividad conjunta que fue el Real Madrid.

Real Madrid

Al final lo que queremos exponer es que la posesión del balón en un partido de fútbol sin acompañamiento de productividad en diferentes ámbitos del juego, no garantiza la obtención de resultados, e incluso, puede llegar a penalizar.

Un ejemplo de esta penalización, la rescatamos de una partido de la presente temporada (19-20) de la Segunda División Francesa (Ligue 2)  Sochaux 3-0 Nancy, jugado el 23 de agosto. El Nancy tuvo un 60% de posesión, pero su línea defensiva más los dos mediocentros, tuvieron 69 pérdidas de balón, 27 en campo propio.

Sobre un partido de 90 minutos, el 60% de posesión indica que Nancy tuvo el balón 54 minutos (ya sabemos que no es así porque el tiempo efectivo de juego siempre es menor), pero para la argumentación nos vale. Si Nancy perdió 27 balones en campo propio que son opciones de valor para el equipo contrario, cada 2 minutos con el balón en su poder (54/27) proporcionó a Sochaux una opción de realizar una jugada próxima a la portería de Nancy.

Si observando el nivel de pérdidas, el equipo hubiera renunciado a la posesión del balón, situándose en un 40% por ejemplo (36 minutos), las pérdidas de balón en campo propio, manteniendo la misma proporcionalidad se hubieran situado en 18, es decir 9 opciones menos para el equipo contrario.  Disminuyendo 20 puntos la posesión de juego (de 60 a 40),  Nancy habría disminuido un 33% las pérdidas y por tanto las opciones de valor para Sochaux (de 27 a 18).