Y si no juegan a nada ¿a que juegan

Y si no juegan a nada… ¿Cómo juegan?

Echando la vista atrás, a partir de que el ser humano comenzó a desarrollar ciertas capacidades cognitivas, a formar sociedades civilizadas y a desenvolverse sobre una raíz cultural, hemos podido observar que ha ido evolucionando en base a ciertas corrientes de distinta índole. Como el deporte no es más que una expresión del ser humano, las corrientes que varían nuestra cultura siempre se ven reflejadas en él. Por ello, un deporte tan multitudinario en un mundo tan globalizado, es un reflejo de todas estas vertientes, que pueden modificar atuendos, metodologías de entrenamiento, sistemas de juego e incluso nuestra percepción y análisis.

Estas corrientes suelen conocerse como “modas” y sí, están dentro del fútbol y van más allá de cualquier celebración o accesorio que pueda atesorar un niño o niña de nuestro fútbol base. Como he comentado anteriormente, estas modas nos afectan como entrenadores en todas nuestras facetas. Luego depende de nosotros si decidimos amoldarnos a ellas o ir a contracorriente.

La estabilidad de un entrenador de fútbol base depende de dos factores: los resultados y la opinión pública. Ambos están relacionados, pero son un arma de doble filo. Los resultados son indiscutibles pero la opinión pública es muy peligrosa y, cuanta menos edad tengan los niños o niñas con los/las que trabajamos, más peligrosa es. Los padres de nuestros jugadores son clientes y su opinión puede cambiar la visión del coordinador sobre nosotros. Con buenos resultados y una mala opinión pública estaremos en la cuerda floja, aunque normalmente los resultados favorables suelen saciar a los más críticos. Con malos resultados y una buena opinión pública, puede que ese mal año pase desapercibido y el coordinador no pierda la confianza en ti, siempre que tu trabajo sea bueno.

En el fútbol profesional nos encontramos con estos dos factores nuevamente, pero son aún más extremistas. Además, en este nivel, nos encontramos con la prensa, la cual puede modificar gran parte de esa opinión pública. Un ejemplo claro puede ser el año de la destitución de Pellegrini en el Real Madrid, terminando la liga 2º con 96 puntos (31V 3E 4D).

Para fomentar esta buena opinión pública, algunos entrenadores, tanto a nivel profesional como en fútbol base, intentan desplegar sobre el campo un juego vistoso, sin tener en cuenta si ese modelo de juego es el idóneo para su plantilla y, en menor medida, si lo es para ese partido. Algunas veces los resultados acompañan y las campañas son magníficas, pero, mayoritariamente, los resultados no acompañan y se insiste en utilizar ese sistema porque “estamos jugando bien”. He visto más equipos descender desplegando un juego vistoso que ganando títulos.

Muchas veces confundimos el “no jugar a nada” con el “no realizar un fútbol vistoso”. En el momento en el que tu equipo tiene claras las consignas de tu sistema de juego y las cumplen dentro del campo, dejas de “jugar a nada”.

El fútbol se resume a la efectivtácticaidad y hemos de encontrar el camino que nos lleve a ella. El juego defensivo no es malo, el juego directo no es malo, el juego destructivo no es malo, colgarse del larguero y esperar tu oportunidad no es malo…siempre que nos lleve a ser efectivos y conseguir resultados. ¿Por qué el fútbol se empeña en darle la razón tantas veces a los que se supone que “no juegan a nada”?

Por supuesto que me interesa que mi equipo tenga el balón, que genere ocasiones, que empuje al rival a estar en su campo pero… ¿Y si tienes que conseguir un objetivo con jugadores poco capacitados para ello? ¿Es mejor insistir en un modelo de juego vistoso pero que no da resultados? ¿O es mejor intentar conseguir el objetivo como sea y, si hay que caer, hacerlo habiendo probado todas las opciones posibles?

Hoy rompo una lanza en favor de los que “no juegan a nada” y, sin embargo, consiguen sus objetivos. Que el fútbol es un espectáculo y debe ser vistoso y agradable, por supuesto, pero este deporte no consiste en ver quien realiza un fútbol más atractivo, sino en marcar un gol más que el rival.

Si a final de temporada conseguimos nuestro objetivo con un fútbol poco vistoso, seguramente no nos digan que “no jugábamos a nada” sino que “sabíamos a lo que jugábamos”.

 

Sergio Massagué Cobos (@Kekio_09)

Técnico Deportivo, Grado Medio.

 

2 comentarios
  1. santi
    santi Dice:

    Siempre me gusta saber a qué se juega y como llegar a qué se entienda mejor el juego, al igual que se escribe o describe el juego a lo que aludes, tanto su representación como tal se describe, veo que los graficos nos han de indicar con él máximo rigor del texto, agradezco tus puntualizaciones y pura logica de que lo imortante es hacer un gol mas que el adversario…..define el resultado para todos, incluso para los que juegan bien.

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